¿Cuándo nos haremos rabiosamente mayores?

por | 31 Ene, 2018 | BLOG | 0 Comentarios

La frontera de la vejez, que rondaba allí por la edad de la jubilación, tal como la tenían programada nuestro abuelos y nuestros padres, comienza a hacer aguas por todas partes. España junto a Japón son los países más longevos del mundo, tan diferentes, tan distantes y, sin embargo, tan parecidos en una aspecto fundamental de la vida.

Los países que han gozado de una sociedad de bienestar y que contaban con la garantía de una jubilación y de un sistema de salud pública, comienzan a ver con temor el panorama que se proyecta dentro de unos cuantos años, justo cuando nosotros, la generación del baby boom, traspasemos esa frontera que hoy se nos antoja borrosa, pero que habrá de recalcular porque afecta directamente al diseño de políticas públicas, a los costes sanitarios, a las previsiones de envejecimiento y a la propia percepción social de las personas mayores.

En Japón han propuesto reclasificar la vejez en tres grupos: la prevejez, entre los 65 y los 74 años; la vejez, entre los 75 y los 90, y la supervejez para el grupo de “supermayores”, los que cuentan con más de 90 años. Y en España el departamento de Población del CSIC plantea una dimensión más relativista a esto de hacerse mayor hoy en día, según cuenta Mayte Rius en este artículo de La Vanguardia: la entrada en la vejez la debe de marcar un umbral móvil vinculado a la esperanza de vida, de modo que ser o no ser viejo no dependa de la edad cronológica que figura en nuestro carnet de identidad, sino de la edad prospectiva, los años que teóricamente a uno le queden por vivir. En estos mismos términos se habló en una conferencia a la que asistí hace poco sobre la jubilación, impartida por la entidad financiera Abante: “Hay que desanclarse de los 65 años, porque ya nada tiene que ver la edad cronológica con la edad biológica y debemos de pensar en nuestra jubilación con un proyecto de futuro: cuánto estimamos que vamos a vivir y qué queremos hacer durante esta nueva etapa”. Aquí tienes el link al post.

El concepto de unidad móvil abre las puertas a una nueva dimensión, otra forma de vernos, según uno se encuentre más o menos bien y lleve un tipo de vida más o menos plena. Una nueva óptica que nos liberaría de ese empeño en meternos a todos dentro de un mismo saco, y más acorde con la heterogeneidad que define a las personas en torno a las edades más avanzadas.

Los factores que nos conservan mejor durante más tiempo son múltiples: mayor nivel de estudios, mayor confort y ocio, independencia económica, mayor información y concienciación sobre nuestra salud y alimentación, mayor atención médica, y, por supuesto, las investigaciones científicas que avanzan con pies de plomo, pero a zancadas cada vez más grandes sobre el asunto de retrasar el envejecimiento para retrasar la aparición de enfermedades.

El año 2000 marcó un hito en la historia de la investigación científica, se dio con “las instrucciones de la vida”, el lenguaje con el que se creó la vida: 3.000 billones de letras que componen el genoma humano; y 17 años después, tenemos la capacidad de reescribirlo y modificar así la evolución de nuestra especie. Estamos en un momento revolucionario en la evolución de la especie humana. Por primera vez en 4.500 millones de años estamos alterando la evolución y no dejándola al azar. Impone, pero es así. Estamos frenando la evolución de Darwin y esto nos permitirá: predecir la aparición de enfermedades al nacer y la transmisión de enfermedades a nuestros hijos, descubrir nuevos compuestos químicos que puedan alterar la evolución de esa enfermedad, corregir el ADN para impedir que esa enfermedad se manifieste, crear órganos para su transplante y, lo que sería mucho mejor, conseguir la regeneración endógena, la que se origina desde nuestro interior. Y nos permitirá retardar las enfermedades que se generan a causa del envejecimiento. Un reto que nos hará vivir con mejor salud el mayor número de años posible.

Por ahora se está tratando en animales de laboratorio, pero vivirlo nosotros es cuestión de tiempo. Ahora le toca al resto de la sociedad prevenir estos avances para gestionar política, económica y socialmente tanta vida por delante.

Dejo abajo dos conversaciones muy interesantes sobre un envejecimiento más saludable que Iñaki Gabilondo, en su programa Cuando yo no esté, mantiene con dos de los investigadores españoles más punteros a nivel internacional, que  están abordando el mismo objetivo por vías diferentes. Por un lado María Blasco, doctora en bióloga molecular, al frente del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas en Madrid, que ha publicado recientemente “Morir joven, a los 140“, y que aparece en la entrevista conjunta con otras dos investigadoras sobre otros asuntos. Y, por otro lado, Juan Carlos Izpisúa, bioquímico y farmacéutico, profesor de investigación en el Instituto Salk de Estudios Biológicos en California.

Para ambos investigadores es esencial dar a conocer a la sociedad los avances que se están produciendo y las perspectivas de futuro porque las investigaciones atañen a nuestras vidas, a nuestros cuerpos, a nuestros hijos y a nuestras formas de organización social.

Cuando ya no esté #0: Ciencia con conciencia: ¿Cómo será el futuro próximo de la salud?, 2017 (1/2)

Iñaki Gabilondo entrevista a tres científicas españolas de tres áreas de la Medicina: María Blasco, Presidenta del CNIO, Mara Dierssen, neurobióloga especializada en la investigación sobre el síndrome de Down, y Clara Menéndez, experta en salud infantil y maternidad.

 

Cuando ya no esté #0: Ciencia con conciencia: ¿Cómo será el futuro próximo de la salud?, 2017 (2/2).

Cuando ya no esté #0: Genética, 2017 (1/2)

Iñaki Gabilondo charla con Juan Carlos Izpisúa, profesor de investigación. Ejerce la cátedra Roger Guillemin en el Laboratorio de Expresión Génica del Instituto Salk de Estudios Biológicos en La Jolla, California..

Cuando ya no esté #0: Genética, 2017 (2/2)

 

Cuando ya no esté #0: Genética, 2017 (3/3)

 

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