Hay que ser hormiga para disfrutar de nuestra jubilación

por | 6 Dic, 2017 | BLOG | 0 Comentarios

Retrato de la familia real británica en ocasión de la celebración del 91 cumpleaños de la reina Isabel II. Foto: Twitter @BritishMonarchy/Ranald Mackechnie
Retrato de la familia real británica con ocasión de la celebración del 91 cumpleaños de la reina Isabel II. Foto: Twitter @BritishMonarchy/Ranald Mackechnie

Es un hecho que vivimos una situación inédita propia de una sociedad más longeva, más sana y con menos hijos, por ello hace unos días la entidad financiera Abante Asesores impartió una conferencia para concienciarnos sobre el reto vital y financiero que se nos plantea a partir de la jubilación.

Una foto similar a este retrato de familia sirvió a la entidad para ilustrar el nuevo tipo de sociedad que nos ha tocado vivir: lsabel II sigue ejerciendo como monarca del Reino Unido a los 91 años, con 65 años en el cargo, mientras que su hijo Carlos, el príncipe heredero de mayor duración en la historia de la monarquía británica, espera heredar el trono a los 70 y pico, cuando el hijo de éste tenga casi 40 o más, y a la cola irá el biznieto de la reina en activo. Cuatro generaciones conviviendo juntas.

Sin adentrarme en los temas financieros que expusieron en la charla para hacer frente a los retos que nos atañen, dejo unos apuntes que me llamaron la atención:

La cuestión del descenso de natalidad y del aumento de la esperanza de vida en los países desarrollados económicamente está siendo tan patente que en Japón hoy se venden más pañales para gente mayor que para bebés.

Hemos pasado, en nuestro país, de una esperanza de vida de 35 años en 1900, a que uno de cada dos niños que nazca hoy vivirá 105 años. La esperanza de vida avanza entre 5 y 6 horas al día.

En España más del 60% de las familias gasta más de lo que ingresa, hay una tendencia a postergar el ahorro y de lo destinado al ahorro apenas un 15% se dirige a seguros y planes de pensiones (siendo la media europea un 40%). Según Inverco, la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones,  sólo tienen planes de pensiones individuales algo más de un tercio de los españoles de entre 25 y 64 años. Además, hay que tener en cuenta que actualmente el 53% de los jubilados tiene unos gastos iguales o mayores de los que tenía en su vida activa laboral.

Los que rondamos los 50 años venimos de una sociedad de consumo que no ha pasado una posguerra y que nos ha enseñado a querer gastar; y que como consecuencia de la baja natalidad y de la precariedad laboral de las generaciones que vienen detrás, vamos a tener mayores cargas impositivas y menores pensiones públicas. Según el INE, en el mejor de los casos las pensiones de la Seguridad Social serán entre un 30% y un 50% inferiores a las actuales. La realidad es que la tasa de sustitución que garantizan las pensiones públicas actualmente representa el 80% del último sueldo percibido, pero en dos décadas disminuirá al 50%, como ocurre en la actualidad en la mayoría de los países europeos.

Pero quizá el cambio más importante y el que menos interiorizado tenemos es el hecho de que hace tan solo dos generaciones se vivía una media de 8 años jubilados y ahora podemos esperar periodos de hasta 30 o 40 años. Tenemos que concienciarnos de que esto necesariamente implica que durante nuestra jubilación vamos a gastar mucho más dinero que nuestros padres durante la suya. Como no hay sensación de urgencia, no se toma en serio la longevidad y sus consecuencias. El cambio está ya, aquí y ahora, y no nos estamos adaptando debidamente.

Deberíamos aprender a proyectarnos a largo plazo y a prevenir desde los inicios de nuestra vida laboral.

El Estado, las empresas y cada uno de nosotros tenemos la responsabilidad de transformar el sentimiento de miedo que produce nuestra jubilación en un activo positivo y de disfrute -hoy en día los que se incorporan a la jubilación tienen más miedo a arruinarse de cara a la dependencia que a morir-. Y para lograrlo hay que reformar el sistema, facilitar e incentivar el ahorro y formar a los ciudadanos para que aprendamos a proyectarnos a largo plazo y a prevenir desde los inicios de nuestra vida laboral. Si queremos seguir viviendo bien, no hay que preocuparse por el futuro sino ocuparse en planificar nuestra vejez.

Ya sabemos que nuestra generación, la de los Baby Boomers, tendrá que aplazar la fecha de jubilación unos cuantos años, seguramente incluso después de los 67 años actuales. Y hay que llegar con fuerzas para poder seguir dentro del mercado laboral, y también para cuando estemos fuera del engranaje del trabajo con muchos años por delante.

Para mantener esa fuerza nos tenemos que ocupar de que nuestros propios recursos vitales estén en orden. Estos recursos son, por un lado, los activos vitales, que comprenden la salud (según un estudio de Mapfre, el 65% de nuestra calidad de vida depende de nosotros): somos lo que comemos, por eso la nutrición es básica, tanto que incluso la hormona de la felicidad se genera en los intestinos; así como las actividades físicas y mentales (seguir practicando la curiosidad y la necesidad de aprender); y el dormir, para descansar, cuidar el corazón, el sistema inmunológico, la productividad mental (mientras se duerme se ponen en orden las ideas) y mantener en activo la hormona del apetito. Otros activos vitales son la familia, los amigos, el equilibrio entre la vida personal y el trabajo, y, por último, pero igualmente importantísimo, es el tener un propósito en la vida, porque instintivamente uno se cuida para conseguirlo y prepara tu cerebro a largo plazo. Acaba de ser subastada una nota escrita por Einstein, que dejó en su día a un camarero, sobre dónde residía la clave de la felicidad: “tener un propósito en la vida”.

Y, por otro lado, los activos productivos, es decir, nuestras carreras profesionales. Hay que planificar la carrera profesional de forma diferente, seguir formándose después de los 45 años, buscar un plan B profesional, que nos permita depender de nosotros mismos, y para eso, hay que conocerse bien así mismo, ampliar nuestras perspectivas para buscar nuevas soluciones, porque será necesario tener una segunda carrera profesional. Las personas que más disfrutan de la vida son aquellas que han hecho una transición hacia la jubilación, las que no han tenido prisa en jubilarse.

En España, por primera vez, están conviviendo en el marco laboral 4 generaciones diferentes y este intercambio generacional está suponiendo todo un reto para las empresas. Pero dentro de muy poco la cohabitación intergeneracional irá in crescendo  (actualmente solo 1 de cada 100 personas sigue activa laboralmente con más de 65 años), por eso tenemos que ir preparándonos nosotros mismos para absorber, sin traumas, esta prolongación de la vida laboral.

Las recetas que nos han transmitido nuestros padres sobre la jubilación han caducado. Los números no salen, y la “nueva jubilación”, la que nos toca, tendríamos que estar previniéndola. Hay que desanclar los 65 años, pero no solo económicamente, sino en todos los aspectos. Nos han enseñado a tener un motivo hasta los 65 años y no más allá. Ya no se puede asociar la edad cronológica a la edad biológica. Aquellas etapas vitales ya no nos definen. Este concepto me pareció interesantísimo: ya no podemos pensar en la etiqueta +65 años, porque esa frontera se está borrando, para transformarse en una continuidad indefinida. Hay que olvidarse de la edad cronológica y centrarse en la biológica, pensar en cómo se siente uno y cuánto le queda por vivir, ir más allá y proyectarse con 80 y 90 años, proyectarse en el futuro como una persona plenamente activa.

Ya no podemos pensar en la etiqueta +65 años, porque esa frontera se está borrando, para transformarse en una continuidad indefinida.

Para contar con una buena jubilación, las mujeres, hoy por hoy, estamos claramente en desventaja. Cotizamos menos porque ganamos un 23,25% menos que los hombres, según últimos datos INE 2016, y porque muchas de nosotras hemos renunciado a ascensos profesionales o hemos optado a trabajos a tiempo parcial para ocuparnos de la familia. Y esto, dejando el tema de la desigualdad a un lado, tiene sus consecuencias: gozamos de menor capacidad de ahorro en planes de pensiones privados (20% menos que los hombres), además de que que percibiremos una pensión media menor (38% menos). Pero es que, además, vivimos más, una media de 5 años más  -hay un 34% más de mujeres que de hombres entre las personas mayores-. Y muchas no comparten la economía doméstica con una pareja -la tasa de divorcios a partir de los 60 años se ha duplicado y hay una tendencia social, cada vez más significativa,  a vivir sin pareja-.

Entre las mujeres Millennials, el 31% son las responsables de las decisiones financieras del hogar, frente al 11% de la Generación X (nacidas desde el principio de la década de 1970 hasta los primeros años ochenta) y el 9% de las Baby Boomers

Así que visto el panorama, nuestro plan de ahorro requerirá mayor esfuerzo que el de los hombres. La cuestión no es ser alarmista, sino que es exponer los datos para tomar conciencia y reaccionar. Según Abante Asesores, es primordial que las mujeres se impliquen en sus propias finanzas y las de su familia (según el estudio Couples and money: Who decides?, realizado por de la compañía financiera UBS, sólo en el 16% de las parejas la mujer es la que asume el liderazgo de las decisiones financieras y en un 26% comparte dicha responsabilidad). Y según otro estudio del banco estadounidense US Trust, entre las mujeres Millennials, el 31% son las responsables de las decisiones financieras del hogar, frente al 11% de la Generación X (nacidas desde el principio de la década de 1970 hasta los primeros años ochenta) y el 9% de las Baby Boomers (nacidas entre 1942 y los primeros años de la década de 1960). Ambos son estudios realizados en EE.UU., pero las tendencias son globales en los países desarrollados: a pesar de las dificultades, cada vez hay más mujeres en puestos directivos, hay mayor formación, se tienen menos niños y hay más mujeres que no viven en pareja o que cuentan con un trabajo más remunerado que el de su pareja. Y todas estas nuevas circunstancias están estimulando a la mujer a implicarse en sus finanzas.

Para ello la entidad financiera ha puesto en marcha la primera guía que se publica en España, Guía sobre mujeres y decisiones de inversión, realizada a partir de una encuesta propia sobre el papel de la mujer ante la toma de decisiones de inversión. En ella han participado 1.000 mujeres de clase media y media alta y con edades comprendidas entre los 20 y los 65 años. El 81,59%  de entre ellas desarrolla una actividad remunerada actualmente.

De hecho, de la encuesta se desprende que las mujeres dan, en general, una importancia alta a la necesidad de ocuparse de sus inversiones. Por eso su objetivo es impulsar, enseñar y acompañar a poner en práctica nuestro propio Estudio de Planificación Financiera para que el dinero no suponga un problema cuando hayamos alcanzado la jubilación, sino que podamos disfrutarla conservando el nivel de vida, cubriendo los gastos de sanidad y dependencia. Y hacerlo con la familia en mente: padres e hijos.

Nos animan a buscar fórmulas para ahorrar y concienciar a los más jóvenes que hay que hacerlo de una manera periódica con proyección de futuro: pensar qué querremos hacer cuando seamos mayores teniendo en cuenta el margen de años que tendremos por delante. Y, aunque los españoles seamos conservadores por naturaleza, tenemos que asumir riesgos en la inversión… Pero esto ya lo dejo en manos de expertos.

Relax, Breathe & #LetGo 

Este vídeo sirvió de inspiración a Gadea de la Viuda Villanueva, socia Directora general de Abante Asesores, coordinadora de la Guía sobre mujeres y decisiones de inversión, para alentarnos a tomar conciencia de nosotras mismas, a cuidarnos, a llevar las riendas de nuestra propia vida y a vivir bien ahora y en el futuro.

Relax, Breathe & #LetGo forma parte de una campaña lanzada por la marca de cremas y aceites corporales Sanctuary, a raíz de una encuesta que realizaron a mujeres sobre su estilo de vida, donde casi la mitad de ellas dijeron que se sentían estresadas y un 40% confesaba sentirse a punto de explotar por la lista cotidiana interminable de cosas que hacer y por la presión mediática de la que no hay quien escape para ser “perfectas” en todos los sentidos. El hashtag  de la campaña es #LetGo, una forma de animar a las mujeres a soltar amarras para tomar conciencia de sí mismas y aprender a relajarse. El vídeo recoge consejos de mujeres en sus 70, 80, y 90 años, todas ellas plenamente conscientes de la importancia de disfrutar del momento, sin presiones de ningún tipo, sin tener que estar haciendo siempre algo. “Si fuera una mujer joven ahora….”.

¿El tema de la jubilación forma parte de tus intereses? ¿Te has proyectado en el futuro? Sería estupendo compartir opiniones sobre este tema. Si nos dejas la tuya, muchas gracias.

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