La Bóveda del fin del mundo custodia nuestras semillas

por | 29 Ene, 2018 | CULTURA, LUGARES, NOS GUSTA | 0 Comentarios

Para prevenir los grandes problemas a los que está expuesto nuestro planeta: los efectos del cambio climático, la superpoblación, la escasez de agua dulce y las epidemias en los cultivos, se ha construido en una montaña del Ártico, en el archipiélago noruego de Svalbard, un almacén de semillas a -18ºC bajo cero,  a prueba de impactos naturales y artificiales, para salvaguardar la biodiversidad de las especies de cultivos en caso de una catástrofe mundial. Y sirve, además, para preservar nuestra historia – han pasado 10.000 años desde que el hombre comenzó a trabajar la tierra con el objetivo de alimentarse, y en los últimos 80 años se ha perdido el 93% de las semillas para la alimentación-. Como dice Cary Fowler, fundador del banco de semillas, “si no tenemos un sistema alimentario que funcione, dudo mucho que tengamos un mundo pacífico”.

Desde su construcción en 2008, la Bóveda de Semillas de Svalbard (Svalbard Global Seed Vault) ha logrado reunir en torno al 40% de la diversidad alimentaria del mundo, que proviene de 233 países -La lista entera de especies se ofrece en esta dirección -. La obra ha sido financiada por Noruega y de su gestión se ocupa este país junto a Crop Trust Diversity Trust (una fundación internacional respaldad por la ONU) y el banco de semillas que comparten los países escandinavos.

Una anécdota curiosa que cuenta Guillermo Altares, en este artículo para EPS, es que las únicas semillas que se han extraído de la custodia de este búnker fue, en 2014, a causa de la guerra de Siria, cuando se perdió en los bombardeos de Alepo el banco de semillas del Centro de Investigación Agrícola de los Climas Áridos (especialmente importante al reunir material de semillas resistentes a la sequía, que va a ser algo esencial para los cultivos del futuro). El banco de genes está siendo reconstruido en Beirut y Rabat, y una vez que se consigan duplicar las muestras, éstas volverán a Svalbard.

Pero en 2016 saltó la alarma y tuvieron que volver a abrir las compuertas. Las temperaturas durante el año subieron en el Ártico de forma inesperada y sin precedentes, a causa del calentamiento global, y la capa de hielo que protege el búnker comenzó a derretirse y a calar en su interior, sin llegar a la bóveda que custodia las semillas. Un signo clarísimo de los efectos del calentamiento del planeta que ha conseguido amenazar uno de los lugares más gélidos y más protegidos del mundo contra las calamidades naturales y humanas.

Banco de Semillas de Svalbard 

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