A finales de marzo tuvo lugar en Madrid la primera edición del congreso WomenNow, que convocó a representantes de diferentes ámbitos profesionales y sociales, entre ellos caras muy conocidas y reconocidas, para debatir sobre el asunto de la igualdad de género. Entre los ponentes muchas féminas y también presencia masculina y entre el auditorio una mayoría incontestable de mujeres. Estando allí, hablando con Cristina, nos preguntábamos cuánta energía más vamos a tener que seguir dedicando a reclamar públicamente una igualdad efectiva.

Sé que eventos de esta categoría son una forma poderosa de hacerlo, pero no puedo evitar pensar que creado el gueto creada la trampa. Y, además, empiezo a tener esa peligrosa sensación de escuchar una y otra vez los mismos comentarios… que van perdiendo fuelle por lo repetitivo. Entran muchas ganas de coger carrerilla y hacer un salto con pértiga para llegar de una vez a ese punto en donde el reclamo de los debates se centre en lo que tengan que aportar sus ponentes según su trayectoria personal y profesional, y se normalice ya una sociedad plural en todos los sentidos. Pero mientras haya desigualdad y poca presencia femenina en los medios y en las charlas públicas, supongo que estos eventos seguirán siendo necesarios para reforzar la necesidad de cambio. No me cabe en la cabeza que una generación preparada, la nuestra, que nada tiene que ver con la de nuestras madres, haya estado menoscabada y relegada de la escena pública con tanta permisividad. 

Dicho esto, unas servidoras que allí estuvimos, le sacamos partido al evento promocionado por el Banco Santander en colaboración el grupo Vocento. Fue un chute de adrenalina conocer la figura de la jueza norteamericana Ruth Bader Ginsbur (RBG), especializada en la defensa de los derechos de la mujer. Es un icono entre los adolescentes, como lo fue el pensador polaco Zygmunt Bauman, recientemente fallecido, y lo es la primatóloga y activista medioambiental Jane Goodall, la escritora y activista feminista, Silvia Federici, o la diseñadora, también activista en pro de un consumo sostenible, Vivienne Westwood. Personas en sus setenta y ochenta que mantienen una conexión muy especial con la juventud. RBG es una de ellas. Y es que el activismo da alas.

Pero mi gran descubrimiento fue Kavita Parmar, activista de origen indio, diseñadora de ropa y fundadora de IOU Project. Me habían hablado hace tiempo de ella. Me la recomendaron para compartirla en On the 50 Road y tenía pendiente una visita a su tienda en Madrid. No sé bien cómo, pero fui dándome cuenta de que era ella mientras hablaba. Kavita Parmar ha creado un negocio textil sostenible que produce prendas de calidad, cuida la materia prima, el diseño y el proceso de producción. Y esa calidad se paga. Me quedé impresionada por su estampa exótica y bellísima, por la fuerza que irradia y por su filosofía de vida, que es admirable. Su discurso me caló. Hizo hincapié en la necesidad que tenemos como individuos de reconocer nuestras responsabilidades igual que hacemos con nuestros derechos. Se habla tan poco de nuestras responsabilidades sociales, que me gustó escuchárselo. “Comprad calidad y no cantidad” “Lo que compras es tan importante como tu voto. Se vota con lo que compramos, por eso hay que apoyar a los mercados locales y  a los que producen respetando a sus trabajadores y al medio ambiente. “La sostenibilidad consiste en vivir en equilibrio. Antiguamente se vivía acorde con la sostenibilidad, pero hemos roto esa conexión con la naturaleza. Nuestra responsabilidad es proteger el medio ambiente para la siguientes generaciones porque no hay plan B. Tenemos que producir y comprar de forma diferente, y cambiar nosotros mismos como individuos para poder cambiar el mundo. #TimeisNow

Otra intervención que me gustó fue la de Nicko Nogués, activista y creador del movimiento #demachosaHOMBRES, con sede en México, dirigida a promover la concienciación entre los hombres por una sociedad igualitaria, sin violencia y justa. “Ya no basta con indignarse ante los abusos hacia las mujeres, hay que actuar. “Hacer es el nuevo decir” es su lema. Dedicado al mundo de la publicidad conoce el poder de la comunicación y, por eso, ha creado una agencia que hace campañas para empresas que quieren participar en la erradicación de la violencia a nivel mundial y promover la paridad entre mujeres y hombres.

Alexandra Palt, vicepresidenta ejecutiva de la Fundación L´Oréal, contó lo que está haciendo el gigante de la cosmética para contribuir a paliar los efectos del cambio climático. “Necesitamos cifras a nivel mundial sobre el cambio climático y sus efectos (que aún no existen), necesitamos sensibilización social, políticas de género para prevenir y paliar los efectos e iniciativas a nivel individual”.

Y en ello están. Como grupo empresarial se han comprometido a reducir sus emisiones de CO2 al 60% para el 2020, sin sacrificar el crecimiento económico, promocionando así una nueva forma de hacer empresa donde la sostenibilidad y la responsabilidad social no están reñidas con el crecimiento económico. Y a nivel social llevan a cabo acciones en los países en desarrollo poniendo el foco en las mujeres y niñas, que son a nivel mundial quienes más sufren sus consecuencias anulando sus perspectivas de educación. El grupo hace de observatorio y recoge datos a nivel local y global sobre los efectos del cambio, y actúa llevando a cabo programas para prevenir sus riesgos. L´Oréal lo tiene claro, las mujeres son su gran pilar de consumo, y a ellas se deben. Y saben, además, que ellas son el núcleo del hogar y de las familias y, en los países en desarrollo, son las que activan la vida de sus comunidades, según se manejen éstas se desenvolverán mejor o peor.

La Fundación L´Oreál cuenta también con el programa For Women in Science, que además de favorecer la promoción de mujeres científicas en los países occidentales, otorga becas en los Estados Árabes, en el África subsahariana y en La India, para ayudar a mujeres jóvenes a iniciar su carrera científica. Y través de la iniciativa Women4Climate apoya proyectos locales puestos en marcha por jóvenes dirigidos a frenar el cambio climático.

Por otro lado, Laura Sagnier, economista y especializada en market intelligence, presentó su estudio Las Mujeres Hoy: Cómo son, qué piensan y cómo se sienten. Se embarcó en este proyecto de investigación tras dejar su trabajo como consultora por estrés laboral. Sus clientes estaban repartidos por el mundo, no paraba de viajar y no le dio de sí la vida. Decidió parar con la idea de darse un respiro de un par de años y dedicarse a otros quehaceres más contemplativos. Su objetivo era aprender el arte de la narrativa… pero quien tiene el nervio en el cuerpo, no puede darse tregua y se lanzó a investigar un asunto que le preocupaba: ¿Cómo se sienten las mujeres españolas en nuestra sociedad?. La investigación tenía la intención de servir de herramienta para hablar, desde un punto de vista objetivo, con sus hijas y sobrinas sobre lo importante que es poner en práctica la igualdad entre mujeres y hombres para vivir en una sociedad más justa y más prometedora. Y así poder decidir mejor el tipo de vida que quieran llevar. La investigación se ha convertido, gracias al apoyo del Grupo Planeta, en el primer estudio que cuenta con la opinión de 2.400 mujeres de toda España de todos los ámbitos socioeconómicos, entre los 18 y los 64 años (en España hay un total de 15 millones de mujeres 18 y los 64 años, el 76% de las mujeres mayores de edad), que aborda la complejidad de las vidas de las mujeres teniendo en cuenta todos los factores y su interrelación. A tener en cuenta… Ha publicado, además (finalmente consiguió también escribir su libro…), Más cansadas que felices, en donde la protagonista Julia escribe a 66 mujeres de su entorno para debatir sobre los resultados del estudio.

Una de las conclusiones más importantes que desprende el estudio es que los tres parámetros más determinantes entre las mujeres para la consecución de una vida satisfactoria son el nivel de estudios, la relación maternidad/carrera profesional (una de cada cinco mujeres con experiencia laboral termina anteponiendo su familia a su trabajo remunerado […] El 60% “abandonaron” totalmente el mercado laboral y el 40% pusieron algún tipo de “freno”») y la edad («Los nueve años que transcurren ente los 41 y los 49 definen la franja de edad en la que las mujeres se sienten menos felices con su vida»).

Hubo muchas más intervenciones, entre ellas:

Laura Freixas, articulista y escritora, que compartió mesa con Laura Seigner y corroboró su opinión sobre cómo la educación es fundamental en la consecución de una sociedad más igualitaria: “Cuanta más educación, más libres, más felices y más igualitarias. Pero yo que analizo la educación con gafas violetas, veo que hay que estar muy alerta sobre los estereotipos y la frecuencia con que se presenta a la mujer (en los libros de texto de la ESO un total de un 7% son nombres propios de mujeres, con el agravante de que cuantas más moderna es la época que se estudia menos mujeres aparecen, según un estudio de la profesora en la Universidad de Valencia Ana López Navajas)”. “Nos faltan modelos. Yo no tenía referencias para escribir sobre la maternidad, sobre las vidas privadas de las mujeres. Cuando me quedé embarazada lo primero que hice fue buscar las grandes novelas sobre el embarazo, para saber, y todavía estoy esperando. Me di cuenta que para la experiencia más grande de mi vida solo tenía las guías prácticas y las revistas que no me interesaban nada. Por eso escribí Madres e Hijas porque necesitamos sacar la experiencia femenina de lo meramente práctico, de lo biológico o idealizado, para traerlo al ámbito de la reflexión y la vivencia”.

Mabel Lozano, directora de cine comprometido: “Soy cineasta y utilizo el cine para denunciar los casos de abuso, violencia y comercialización de las mujeres”. “El feminismo hoy ha llegado a la calle. Son las mujeres anónimas, las que están rompiendo las barreras. Se ha convertido en transversal, de todas las generaciones en conjunto y, además, cada vez estamos más acompañadas de hombres. Nos manifestamos las mujeres que gozamos de unos privilegios que no tienen otras. Es el momento de la sororidad, de la hermandad entre mujeres”. Para cambiar a una sociedad más armónica “hay que poner el foco en el ser humano y para ello hay que cambiar el modelo social, desde las horas de sueño, la programación en la tv, las relaciones laborales, los horarios laborales, la relación de pareja… de todo”. “No podemos hablar de postfeminimo cuando después de dos siglos de lucha, aún no se ha cumplido el feminismo”.

Victoria Ortega, presidenta del Consejo General de la Abogacía: “Las cuotas son necesarias porque suponen la oportunidad de demostrar la capacidad. Tenemos la Ley de Igualdad de Género del 2007, la más avanzada de Europa, pero no es obligatoria, y así no avanzamos. Hay que poner un tono imperativo a la ley”. “Lo hemos querido hacer todo y, además, todo bien, y esto nos ha supuesto un gran handicap. Tenemos que aprender a vivir con normalidad.” “La conciliación sin corresponsabilidad es una trampa para las mujeres porque les impedirá ir ascendiendo en sus carreras”.

Gloria Lomana, periodista y presidenta de 5050GL “Habrá igualdad el día que el número de mujeres inútiles sea el mismo que el de hombres inútiles en los consejos de administración”. “Somos heroínas de lo cotidiano”.

Leticia Espinosa de los Monteros, presidenta del Círculo Orellana, hacia referencia al feminismo circular no excluyente, de ahí el nombre de la organización que ha creado para reunir a mujeres profesionales de ámbitos muy diversos con el objetivo de apoyar el talento de otras mujeres en la consecución de sus sueños. “La asociación comenzó, a pequeña escala, nos reuníamos un grupo de 8 mujeres que compartíamos una misma inquietud: actuar para poner en valor el talento femenino. Y ahora somos 43. Sentíamos que era necesario actuar entre todas, compartiendo nuestros logros y experiencias y dando visibilidad a mujeres referentes ”.

Nos quedamos con pena de no ver y escuchar a la Premio Nobel de la Paz 2003 Shirin Ebadi, a la activista por los derechos humanos Bianca Jagger, a Antonio Garrigues, que no duda un ápice a la hora de postularse sobre el feminismo, a Leslie Morgan, escritora y defensora de los derechos de las mujeres, y a Carmen Quintanilla, presidenta de la Asociación de Familias y Mujeres del Medio Rural (AFAMMER). Pero no puso ser.

El evento estuvo cargado de gente que merecía mucho la pena.

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