Actitud, seguridad en sí mismas, rebeldía y confianza en el futuro son las cuatro conductas que están transformando y que definen a la nueva generación silver de mujeres, las que apuntan canas, teñidas o no. Es una de revolución en sí, de una envergadura asombrosa. La chispa saltó hace más de una década y está suponiendo una carrera de fondo, que nada tiene que ver con una tendencia pasajera. La generación de la gente madura que ha cumplido los 50 y muchos más quiere seguir gozando de la vida igual que lo venían haciendo y desde luego, mientras la salud lo permita, no dejarse achantar por ningún convencionalismo que se empeñe en poner freno a su capacidad de disfrute y a su protagonismo social. Las revistas Harper´s BAZAAR y un especial de VOGUE dedican su número de NOVIEMBRE a esta generación.

Intento recordar cómo fue, cuándo comenzó a hablarse de esta nueva generación de personas en plena madurez vitalmente activas y con un futuro por delante. Estoy leyendo un libro trepidante sobre mujeres viajeras «Viajeras intrépidas y aventureras» de la periodista Cristina Morató (descatalogado ¿cómo puede ser?). El caso es que muchas de ellas eran mujeres del s.XIX que huyendo del encorsetamiento social al que estaban destinadas, se lanzaban al mundo más salvaje sin medir consecuencias, ávidas por descubrir otros mundos exóticos, y lo hacían en burro o a pie, con falda y corsé o pantalones, con la vajilla de porcelana o con un cocinero de único acompañante. Pasaron miedo, cansancio, frío, enfermedades, hambre, soledad, mucha soledad, y una sensación de libertad incomparable. Muchas comenzaron sus aventuras a partir de los 40, cuando sus hijos ya estaban criados, y varias seguían a los 70 explorando nuevos lugares, como si nada. Eso fue en el XIX y es verdad que se trataba de personas extraordinarias. Pero han pasado dos siglos, y en un mundo donde se empieza a vislumbrar el transhumanismo, aún seguimos intentando que se normalice, a nivel mundial, la igualdad de género y ni qué decir que se reconozca socialmente a una generación que superados los 50 pasan a estar fuera de juego -excluyendo directivos, CEOs, líderes, políticos, artistas, escritores, pensadores e iconos-, y especialmente las mujeres (una vez más). Si viesen estas mujeres intrépidas lo que nos queda por conseguir se quedarían atónitas.

Pero avanzamos… gracias a una mezcla de factores: mejor salud, mayor actividad laboral e intelectual, autonomía económica, mayores cuidados para sí mismas, y desde luego el haber pertenecido a la primera generación en conquistar un bienestar generalizado, que alentaba por primera vez el consumo, el ocio y hasta tener deseos aspiracionales. ¿Cómo estas jóvenes pioneras en la sociedad de consumo iban a hacerse mayores y convertirse en invisibles a la fuerza? Así que el cine, el teatro, la moda, la belleza y la oferta de ocio se va ocupando, poco a poco, de darles su relevancia porque es una generación que tiene poderío, además de arrojo y determinación, tiene bagaje cultural, cuenta con poder adquisitivo, y son muchos y cada vez más.

Estamos en un momento de transición en el que se está repensando qué es eso de ser mayor. ¿Cuándo es una persona realmente mayor? Cuesta, va lento, por la infinidad de reacciones inmovilistas que veo por todas partes, pero la máquina se ha puesto en marcha y no estamos dispuestos a echarle el freno. Los medios de comunicación que reflejan el aire de los tiempos están también participando en el cambio. Y hete aquí que encuentro estas dos portadas  juntas en el quiosco, una del Harper´s BAZAAR con el titular Belleza sin edad. La era del well aging, y otra un especial del VOGUE España, El número de la Visibilidad, que siguiendo los pasos del VOGUE británico, se ha aliado con el gigante de la cosmética L´ORÉAL PARIS -que lleva apostando hace años por la diversidad, la belleza inclusiva y el empoderamiento femenino y tiene por embajadoras a iconos del mundo del cine que están viviendo un momento vital glorioso- para hacer juntos este número dedicado a la generación de los 50 y a la que le precede. Ya se había adelantado el SMODA dedicando su número de Marzo a una nueva estética transversal sin reglas ni edad que valgan.

El artículo de Carmen Garijo, que presenta el suplemento de VOGUE, se refiere al estudio La edad perfecta, realizado por L´Oréal España y liderado por Estefanía Yágüez, Directora de Consumer Insights en L’Oréal España, en el que se analizan los hábitos, sentimientos y convicciones de una generación, lo mayores de 50 años, que hoy, en España representa el 40% de la población, de los cuales el 54% son mujeres, y del que se desprenden cuatro pilares sobre los que se sustenta la transformación de toda una generación. Su forma de vivir y de verse así mismos está revolucionando nuestro imaginario social sobre la edad. Estos son:

La actitud positiva: «A las mujeres maduras ya no les preocupa lo que se espera de ellas, sino lo que ellas esperan de sí mismas y hacer cosas que a ellas les llenan.» Y, como hay que mencionarlo siempre aunque sea una evidencia, también están activas en la transformación digital. Ya hablamos de los silver surfers.

La rebeldía: «Antes cuando una mujer cumplía los 50 cambiaba su forma de relacionarse, de vestirse, de peinarse y de maquillarse. Aceptaban esa frase de «ya estoy mayor para …». En nuestros estudio constatamos un cambio emocional de rebeldía, como una segunda adolescencia, que las lleva a no conformarse y a seguir luchando.» Sobre todo entre los 50 y 64, la actitud de lucha por mantenerse al día, cuidar su aspecto y su salud. Y a partir de los 65 sobreviene otra etapa más de aceptación, más serena, en la que prima mantenerse bien durante el mayor tiempo posible.

La vivencial (seguridad y confianza en sí mismas):  «A los 50 una mujer viene de vuelta de muchas cosas. Tienen autoconfianza y autoestima porque se han liberado de muchos convencionalismos. Ellas quieren mostrarse mujeres ante sí mismas, más que en función de su rol social o familiar.»

La conductal (su futuro): «Buscan tiempo para ellas, nuevos proyectos, estar activas física e intelectualmente, sentirse dinámicas…» Una de la mayores cualidades es su capacidad de reinventarse personal y profesionalmente, superando de todo: el síndrome del nido vacío, separaciones, búsquedas infructuosas de nuevos trabajos, búsqueda de sí mismas…  Se empoderan ante la adversidad para seguir lo mejor posible el resto de sus vidas, porque gracias a la longevidad, otra de las grandes revoluciones de nuestros tiempos, les quedan muchos años por delante.

«Siempre he buscado una palabra que no sea belleza, me gustaría más un término que aglutine además conceptos como carácter, logros, personalidad… Todo eso es lo que hace bella a una persona y no tiene que ver solo con la apariencia. Creo que eso es lo que ha motivado principalmente a L’Oréal Paris para contar conmigo», afirma Helen Mirren en la entrevista del número de VOGUE.

El número de NOVIEMBRE del Harper´s ha preferido mezclar edades porque como dice su directora, Inmaculada Jiménez: «…. Todas y cada una de las mujeres fabulosas que protagonizan estas páginas: actrices, cantantes, artistas son mentes inquietas en los 20, los 40 y los 60, qué más da. Todas ellas inmensas en talento, generosidad, bondad y superación.» Y como mejor lo han reflejado es con una moda intergeneracional con la modelo Alicia Borrás de 74 años. Laura Ponte de 46 años y Nuria Rothschild de 21 años, una sesión de fotos con tres generaciones entremezcladas. También aparecen en portada Rossy de Palma, Sharon Stone y Carole Bouquet. En un artículo de Paula Menéndez sobre eso, la edad, alude a Carl Honoré, gurú del movimiento slow y autor de Elogio a la Experiencia (Ediciones RBA), que dice lo siguiente: «Estos días lo que importa no es cuándo naciste sino como piensas, hablas te mueves, viajas y juegas. Lo que te definirá en el futuro, mucho más que tu edad son las elecciones que haces: los libros que lees, la música que escuchas, la comida que comes, las personas que amas, la política que apoyas y el trabajo que desempeñas.»

Llegará un día en que este tema deje de retratarse en números especiales para normalizarse y mezclarse con total normalidad. Hasta entonces, estas muestras son un paso adelante.

El número de la visibilidad | Vogue x L´Oréal Paris

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