¿Buscando trabajo? Te contamos iniciativas que te pueden ayudar

por | 26 Jun, 2017 | BLOG | 0 Comentarios

Foto de Matthew Wiebe

A partir de los cuarenta y tantos la aventura de buscar y encontrar trabajo se puede convertir en una prueba atlética, una carrera de fondo donde no se ve la meta. Cuesta mucho que las empresas nos consideren como posibles nuevas incorporaciones dentro de sus equipos. Está claro que a la hora de reclutar trabajadores, prefieren obviar las  carreras profesionales en aras de sueldos más bajos y gente más moldeable. Hay que armarse de ánimos hasta dar con algo interesante o desviarse y seguir el camino de los que deciden emprender.

Las cifras son escandalosas, un informe de Adecco 2015 afirma que sólo el 6,2% de las ofertas de empleo están dirigidas a mayores de 45 años y el Informe Infojobs/ESADE sobre el Estado del mercado Laboral en España 2015, asegura que el 73% de las empresas encuestadas admite no haber contratado a ningún trabajador por encima de los 45 años el último año. Desde que comenzó la crisis, el grupo de parados mayores de 45 años no ha dejado de crecer. De los 468.300 desempleados en esta franja de edad en 2007, se ha pasado a los 1.817.700 en 2015, según datos publicados de la Encuesta de Población Activa. Actualmente en España hay más de 4 millones de parados, según la Encuesta de Población Activa, de los cuales cerca de un millón y medio tiene más de 45 años.

Nos encontramos en una sociedad donde conviven cuatro generaciones de trabajadores, y donde la magnitud de los cambios que están introduciendo las nuevas tecnologías en el trabajo está suponiendo una revolución en la forma de trabajar. Una asignatura pendiente de las empresas es justamente eso, aprovechar  en su propio beneficio, la sinergia de talentos, aptitudes y actitudes tan variados. Pero la cosa va lenta, a día de hoy sólo un 31% de las organizaciones españolas se consideran preparadas para gestionar una plantilla con varias generaciones, según el informe de tendencias en RRHH 2015 de Randstad Professionals. Pilar López, presidenta de Microsoft en España, en un programa de El Objetivo sobre los efectos de la tecno revolución en los puestos de trabajo, hacía hincapié en la necesidad de dejar de ser rígidos. “Todos podemos reinventarnos y aprender a cualquier edad. Es fundamental -comentaba- establecer una formación continua en las empresas para no dejar atrás a nadie en los procesos de cambio”.

Seguimos aguantando cínicamente un prejuicio social que se tiene asumido y sobre el que no se llama la atención. No sé por qué extraña razón el panorama preocupante de quien se queda en paro a partir de los cuarenta y tantos con escasas probabilidades de que les vuelvan a contratar, es un tema que no trasciende en los medios. Según el INE, el mayor número de parados de larga duración se encuentra en la franja de edad entre los 45 y los 49 años, donde son casi 300.000. Además, a partir de esta edad, hay otras 660.000 personas que llevan dos o más años buscando trabajo.

Y una vez más, la mujer en esta franja de edad lo tiene más difícil, se cierne sobre ella una especie de maldición y deja de interesar por ser demasiado mayor …. cuando aún tiene por delante veinte años de carrera profesional. No hay quien lo entienda.

Según la Fundación Activos de Gran Experiencia (AGE), creada para promover un mercado de trabajo para la gente que supera los 55 años y  la edad de jubilación, “en la cultura anglosajona, a los cuarenta y tantos se inician las segundas carreras, que es revitalizar lo que ya sabemos hacer para especializarnos o ampliar conocimientos para dotar de nuevas motivaciones y oportunidades a la segunda mitad de nuestra vida laboral”. Hace poco hablaba con una compañera que había vivido en Londres una temporada y me comentaba que allí el tener +40 años se considera algo positivo. Los conocimientos y la experiencia adquiridos son factores concluyentes a la hora de contratar a alguien. En España por lo visto aún no.

Para paliar la desigualdad entre generaciones a la hora de buscar empleo están apareciendo iniciativas que intentan poner solución a esta situación. A nivel gubernamental, el Servicio Público de Empleo (SEPE) ofrece una ayuda de 426€ al mes hasta la edad de jubilación. Pero más vale ponerse manos a la obra y encontrar un empleo que nos satisfaga. Algunas direcciones que te pueden guiar:  las asociaciones Empleo Senior,  una iniciativa privada para la promoción de búsqueda de trabajo enfocada a los mayores de 45 años y que hace también las veces de observatorio de empresas que no discriminan por motivos de edad; y la asociación Plus40net, fundada por María José Valdivieso, exdirectiva, que se quedó en paro con más de 40 años tras el cierre de su empresa y que se las vio y se la deseó para incorporarse al mercado laboral aún teniendo una carrera profesional de éxito. Consciente de la situación tan frágil que afecta principalmente a la mujer a la hora de buscar trabajo pasada la barrera de los 40, decidió crear esta asociación que ofrece un portal de empleo enfocado a los séniors, además de acompañar y asesorar en la búsqueda de empleo por cuenta ajena y a aquellos que quieren embarcarse en la aventura de emprender su propio negocio.

También uno de los grandes buscadores de empleo, el Grupo Adecco, consciente de la vulnerabilidad de este sector social, se ha especializado en el diseño de itinerarios laborales para mayores de 45 años a través de la Fundación Adecco. La opinión común que se refleja en su último estudio, realizado a 1.500 desempleados de +55 años, es que la fecha de nacimiento se presenta como una barrera infranqueable y que, por mucho que lo intenten, no encuentran nada.

Por otro lado, la red social Linkedln ha creado International 45+Experience 3.0, un grupo específico para personas mayores de 45 años que comparten la situación del desempleo, con el fin de compartir ofertas de empleo, noticias, recursos e iniciativas.

A nivel institucional también se  están llevando a cabo iniciativas dirigidas a mejorar las expectativas de encontrar empleo para los mayores de 45 años, con el fin de orientar, servir de plataforma de ofertas de empleo y apoyar proyectos emprendedores, como por ejemplo la Agencia para el Empleo del Ayuntamiento de Madrid que ha impulsado el  Plan Reorienta45+

Otro lugar interesante es la primera red de mujeres profesionales y emprendedoras, Womenalia, que cuenta con un espacio de ofertas de empleo; y la Fundación Mujeres, que ofrece cursos y talleres enfocados a la búsqueda de empleo y colabora con el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio con la plataforma Activa en Red, una red digital que pone en contacto a todos los agentes que operan en el mercado empresarial.  

Y como alternativa a la escasez de ofertas de empleo o a los contratos con condiciones mezquinas, siempre está la opción B o A (según cada cual),  el emprendimiento. Esa palabra un tanto desgastada, que se ha puesto tan de moda a raíz de la crisis y que aunque parezca que es sólo cosa de chicos y jóvenes, también hay muchísima gente mayor y sobre todo mujeres que ven la posibilidad montar su propio negocio como salida al desempleo. Y que lo contemplan, además, como una oportunidad para cambiar de profesión, para emanciparse de jefes e incluso para cambiar radicalmente de paisaje y de vida. Tirarse a la piscina es posible, difícil y arriesgado, pero si sale bien, resultará enormemente gratificante.

Un amigo que intervino en el estudio sociológico La vida es cambio. El cambio es vida (2007), sobre gente jubilada por toda España, dirigido por el psiquiatra Luis Rojas Marcos y patrocinado por la Fundación La Caixa, me comentó que entre toda la información que recopiló, lo que más le había llamado la atención es  que la gente más feliz es aquella que ha conseguido dar un giro a su vida profesional a los cuarenta y muchos, a los cincuenta o a los sesenta años; aquellos que han tenido la oportunidad de cambiar, dedicándose bien a lo que habían anhelado años atrás o bien descubriendo nuevos caminos. En definitiva, son más felices, aquellos que se han reinventado.

La gente más feliz es aquella que ha conseguido dar un giro a su vida profesional a los cuarenta y muchos, a los cincuenta o a los sesenta años; aquellos que han tenido la oportunidad de cambiar, bien dedicándose por fin a lo que habían anhelado años atrás o bien descubriendo nuevos caminos. En definitiva, son más felices, aquellos que se han reinventado.

Pero es verdad que emprender no es cualquier cosa. Exige tiempo, disciplina, constancia, paciencia y una gran dosis de ilusión y optimismo (todo esto lo sabemos muy bien Cristina y servidora …). En España el emprendimiento parece la panacea al problema del desempleo, y organismos públicos y privados se están volcando en promover el deseo de montar un negocio por cuenta ajena. Por ahora el apoyo se está centrando el el sector joven. Actualmente el perfil de emprendedor es: hombre de 34 años y con estudios universitarios. Pero ayudas para todos haberlas haylas. Aquí expongo las que voy encontrando.

Las iniciativas privadas, además de asesorar, proporcionan acompañamiento y una red de networking, vitales para insuflar fuerza y seguir adelante. Entre ellos, 50pro , una iniciativa  llevada a cabo por profesionales séniors que proponen una metodología de entrenamiento práctico, acompañamiento, mentoring y networking para los emprendedores más veteranos que necesitan y quieren seguir en activo. Se encargan de dar las herramientas más adecuadas a cada caso para que el emprendedor las ponga en práctica. Su fundador, Carlos Molina, lo explicó muy bien en el último congreso de Maduralia, donde habló sobre el comienzo de una segunda o tercera vida profesional, sobre la necesidad de reactivar el mercado profesional de los +50 años y sobre la responsabilidad que tenemos con nosotros mismos de sentirnos jóvenes y de estar en activo. Un gran paso para paliar el problema del paro en un sector social que hoy por hoy no lo tiene fácil. Google Campus Madrid, consciente de la situación quiso también acompañar y potenciar a los emprendedores mayores de 50 años, ofreciendo el programa Campus4Seniors  para dar visibilidad y poner en contacto entre sí a emprendedores a partir de los cincuenta, pero desgraciadamente ha abandonado el proyecto. ¿Por qué?.

El portal Womenalia, que he mencionado anteriormente, también orienta y asesora a las mujeres emprendedoras, organiza encuentros y cuenta con una plataforma donde particulares, empresas y asociaciones organizan grupos para hacer networking y apoyarse mutuamente. ELLAS2 ofrece sesiones de consultoría y acompañamiento a mujeres que tengan en la cabeza construir un negocio digital y lo hace desde un punto de vista slow, como alternativa al ruido y velocidades de vértigo que condicionan el mundo start-up digital. Van a otro ritmo, más humano, más cercano. Y Reinvethadas, con sede en Catellón, es un espacio para mujeres emprendedoras que ofrece formación, apoyo, acompañamiento y motivación para emprender.

Más, Woman Talent, otra red de mujeres profesionales, que no está enfocada al emprendimiento, pero siempre es interesante echar un ojo a su web y asistir a alguna de sus charlas, talleres o encuentros de networking. Nunca se sabe a quien puedes conocer o qué nueva idea te pueden descubrir.

MPRENDE+21, ofrece un apoyo integral a mujeres en paro y con vocación empresarial. Es un proyecto promovido por el Instituto de la Mujer e impulsado por la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (FEDEPE) para fomentar el liderazgo femenino.

Ideas4all es la plataforma lanzada por la presidenta de la cadena de supermercados DIA, Ana María Llopis, que sirve de tablón de anuncios para colgar tu idea o proyecto y que funciona como una red social con la esperanza de atrapar la atención de algún inversor o empresa que lo quiera transformar en negocio. Eres Impulso de Font Vella es una plataforma para impulsar a las emprendedoras sociales, que también funciona como tablón de anuncios en su web. Women´s Age es una iniciativa de Telefónica Open Future, que se creó para apoyar el talento emprendedor femenino con charlas, encuentros y eventos interesantes. Secot, es una asociación sin ánimo de lucro donde un equipo de voluntarios jubilados ponen a tu disposición sus conocimientos, experiencia y tiempo. ¿Alguien da más?. Te ayudan con todo: realización de un Plan de Empresa, viabilidad del proyecto, búsqueda de financiación, …. y cuentan con La Escuela Secot de Emprendedores (eSemp) en Barcelona, Madrid y León.

Además de estas iniciativas a nivel privado, existe una red de apoyo institucional que convendría estudiar. Entre ellas, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad ha lanzado, a través de las Cámaras de Comercio, cuenta con el Programa de Apoyo Empresarial a las mujeres (PAEM) para ofrecer atención personalizada, informar  y orientar. Y el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medioambiente otorga los Premios de Excelencia a la Innovación para Mujeres Rurales como estímulo para que las mujeres permanezcan e inviertan en el terreno rural. A nivel regional, cada ayuntamiento y comunidad contará con planes de apoyo para sus residentes. En Madrid, por ejemplo, el Ayuntamiendo de Madrid cuenta con el portal Madrid Emprende, que además de ofrecer una red de Viveros, como espacio físico donde desarrollar tus proyectos (que no está nada mal para sentirse acompañado y compartir con otros colegas), pone también a tu disposición un programa de apoyo íntegro, además de la Ventanilla Única del Emprendedor para informarte sobre todas las dudas a nivel administrativo y subvenciones y ayudas económicas que vayan surgiendo. Por su parte, la Comunidad de Madrid también tiene su propio portal de ayuda al emprendedor, Empréndelo.es.

Espero que te ayuden alguna de estas direcciones y que te lleven a descubrir cosas interesantes.

Hace ya unos cuantos veranos tuve una conversación con una mujer francesa, que trabajaba de dependienta en una tienda de moda en Barcelona. Era un día pegadizo, de mucho calor, y me comentó las ganas que tenía de cambiar de lugar, irse a vivir a un pueblo y empezar de nuevo, que estaba harta de la ciudad. Le pregunté que por qué no lo hacía. Y me contestó que ya con 50 años qué iba a hacer, que si tuviese mi edad …. Me fui pensativa y esa pequeña conversación fue uno de los motivos que me llevó a concebir este proyecto. Cómo podía ser que una mujer en plena forma y con un montón de años por delante pensase que ya no merecía la pena aspirar a cambiar de vida por miedo a no encontrar otro trabajo a su edad.

Si conoces alguna dirección interesante dirigida a la oferta de empleo, al asesoramiento o al apoyo al emprendimiento, no dejes de decirnos. El networking funciona y apoyarnos entre nosotras es fundamental.

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