Sonia Oceransky, en busca de la plenitud perdida

por | 24 Feb, 2018 | PERSONAS | 0 Comentarios

Sonia Oceransky

Sonia Oceransky se autodefine como profesora. Esta asturiana, nacida en México con abuelos ucranianos, se dedica a divulgar hábitos de vida saludables a través de la alimentación y del ejercicio físico para conseguir que nos sintamos en plenitud

El interés por una forma de vida sana ha sido, para Sonia, desde un principio una declaración de intenciones. El comienzo de su carrera profesional estaba ligado a temas medioambientales, a la concienciación de una forma de agricultura y de consumo ecológicos. Pero fue su empeño por poner remedio a una enfermedad crónica y a un malestar generalizado lo que le llevó, sin pretenderlo, a cambiar el rumbo profesional.

De forma fortuita, allá por 1999, interesándose por buscar alternativas a una operación por la que no quería pasar, consiguió dar con un tipo de alimentación energética que le revolucionó el cuerpo y la mente. En España, por entonces, este tipo de alimentación se desconocía o se veía con recelo, y se decidió a probarlo con cierto escepticismo, pero el cambio que fue experimentando, en solo cuestión de meses, tanto en la salud como en la recuperación de su energía vital, fue tan evidente que la curiosidad le empujó a seguir indagando, a fuego lento, sobre las propiedades de la cocina energética como un todo. Una filosofía de vida, que guarda sus raíces en la alimentación macrobiótica de origen japonés.

Consciente del gran potencial que había descubierto en sí misma y del interés que despertaba en la gente de su alrededor, se especializa en la enseñanza de la nutrición natural y energética. Una de sus profesoras fue Montserrat Bradford, pionera en Europa en el campo energético de la Salud Integral. Sonia lleva ahora 18 años dedicándose a enseñar a los demás y a concienciarnos de la importancia de prevenir enfermedades y de conseguir llevar un hábito de vida que nos haga vivir sanos y cargados de energía. La alimentación tiene incidencia en muchas enfermedades del mundo civilizado – cáncer, obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares- “Hoy se muere más gente por comer mal y mucho, que de hambre”, nos comenta.

La receta para recuperar la sensación de plenitud es llevar un estilo de vida que incluya alimentos naturales y sin procesar, la práctica de deporte y respirar aire no contaminado. “Para llegar sano a los 50 hay que hacer ejercicio, oxigenarse y comer bien”. Pero lo que parece sencillo no lo es tanto si nos hemos acostumbrado a consumir productos químicos e industriales, a movernos cada vez menos y a la contaminación medioambiental que respiramos cotidianamente. Ahí entra Sonia, su labor es enseñar a llevar otra forma de vida y a persistir en ella. Y para conseguir unos resultados óptimos, el quid de la cuestión está en conocer las necesidades de cada individuo, según su constitución y estado físico y emocional. Ahí entra su pericia. Antes de proceder es fundamental escuchar a cada persona para obtener una visión integral. Ella procura las bases y luego está en nosotros aprender a perseverar y a adaptarnos, según nuestras necesidades.

El 90% de sus alumnos son mujeres, en sus 40 y 50, que participan en sus talleres de cocina y asisten a sus cursos y conferencias; y también solicitan sesiones personalizadas. “Imparto clases, dice, para la gente que no tiene tiempo para cocinar. Y siempre digo lo mismo, para alimentarse bien, hay que dedicarle un tiempo de nuestra vida cotidiana porque es básico”.

Cuando le pregunto sobre la menopausia, nos dice que lo fundamental es que una se encuentre en su peso natural porque con el cambio hormonal es más lento reducir kilos. No es un tema de silueta, sino de conservar las reservas de energía y, consecuentemente, del ánimo. Lo físico y lo emocional están intrínsicamente ligados y una buena alimentación deshincha y puede hacer más llevaderos los sofocos, el dormir mejor y el humor.

Uno de los temas que más le preocupa es la infancia “mientras que en los restaurantes cada vez se incluyen en las cartas más platos sanos, los menús infantiles son un desastre”. Le importa tanto que lo ha convertido en su cruzada particular y se dedica  a impartir charlas por los colegios para que los padres y alumnos conozcan otra forma la comida más sana, y que vean un plato de verduras igual de atractivo que un filete empanado con patatas fritas o una tarta de chocolate. Eso es lo que le gusta hacer, reconvertir la comida sencilla en un producto de lujo para el paladar. Es una de nuestras Alice Waters o Jamie Oliver en su campaña por mejorar la nutrición de los más jóvenes.

La sostenibilidad es otra cuestión que le gusta predicar, “vivimos en un planeta en el que los recursos son finitos y nos los estamos comiendo. Habría que reducir el consumo de proteínas de origen animal y comer más verdura y fruta de temporada, algas, proteína de origen vegetal y cereales en grano, y cuanto más ecológico mejor, porque además de ser más sano, el consumo de carne y pescado está directamente relacionado con la emisión de gases de efecto invernadero, con la deforestación, los monocultivos de piensos y el consumo excesivo de agua y de energía. Nuestro planeta respiraría mejor y nosotros también”. Para lograr un mundo más sostenible, uno de los focos de atención debería de ser la alimentación.

La gastronomía española tiene cosas muy buenas, pero tenemos que aprender a prescindir de los excesos, por ejemplo, consumimos 4 veces más sal de lo que necesitamos, y eso nos lleva a tomar azúcar o vino. Hay que encontrar un equilibrio sano. Todas las culturas gastronómicas son buenas si vamos a sus orígenes, antes de ser contaminada, procesada y desnaturalizada por la gran industria. Estamos comiendo productos que tienen muy poco que ver con su carácter original. Se han alterado sus propiedades y no nos alimentan como deberían, por eso nos solemos encontrar cansados.

Quizá sea cuestión de aprender a manejar mejor la materia prima de calidad, dándole su importancia. Y manejarla mejor implica, además de la nutrición, una satisfacción emocional. Comer bien nos aporta salud, fuerza, energía y sentimiento de plenitud. “Si cocinamos con amor, comeremos amor, si cocinamos con prisas, comeremos prisas”, nos recuerda.

En su web tienes información sobre sus talleres, charlas y consultoría personalizada (también vía internet) y un blog donde nos pone al día de los asuntos que conciernen nuestra alimentación. También puedes seguirla en su cuenta de Facebook y de Twitter.

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