Edenes a los pies del Atlas

por | 6 Abr, 2017 | LUGARES, NOS GUSTA | 0 Comentarios

Le Jardin Secret en Marrakech, Marruecos. Foto: Luca Braguti

Le Jardin Secret (El Jardín Secreto) en Marrakech acaba de abrir sus puertas al público. El recinto fue adquirido en 2008 por el arquitecto italiano Lauro Milan, con la idea de levantar un hotel sobre las ruinas de un antiguo palacio, que remonta a la dinastía Saadian del s.XVI y que tras siglos de destrucción y de reconstrucción acabó sumido en al abandono en 1934. Pero la crisis del económica le hizo cambiar de idea reconvirtiendo el proyecto en un espacio de recreo al aire libre, un vergel de tranquilidad, frescor y belleza amamantado por la cordillera del Atlas y aislado del trajín de la medina y los bazares que lo circundan. La obra se le encomendó a unos de los paisajistas más reconocidos en la actualidad, el británico Tom Stuart-Smith, que proyectó el espacio en dos zonas bien diferencias. El jardín principal fiel al estilo de los jardines persas, los chahar-bagh, con una distribución cuadrilateral que ordena el espacio en cuatro zonas unidas por unos caminos de azulejos de colores, una fuente de mármol que se erige en la intersección, finos canales de agua y el uso de plantas autóctonas. Una disposición pensada para recrear el edén musulmán, la idea que proyecta el Corán sobre el paraíso.  Y, por otro lado, una zona más salvaje y exótica, fiel al desorden de la vida terrenal con plantas traídas de todas partes del mundo, que funciona como de laboratorio experimental.

Si te gusta los jardines y la jardinería echa un vistazo al blog de Tom Stuart-Smith, donde expone y comenta los trabajos que va realizando, además de enseñarnos su propia selección de los parques y jardines más interesantes y bellos que hay por el mundo.

Jardín Majorelle en Marrakech, Marruecos. Foto: Viault

El Jardín Majorelle es un clásico de las visitas a Marrakech. Un bellísimo jardín botánico proyectado en 1924, por el pintor francés Jacques Majorelle, cuando por entonces Marruecos era colonia francesa y era costumbre para los franceses adinerados construirse una segunda residencia a donde huir de los fríos y grises inviernos parisinos. El artista Majorelle eligió Marrakech como residencia permanente de 1919 a 1962 para restablecerse de una enfermedad del corazón. Allí encargó al arquitecto Paul Sinoir la construcción de su villa estilo Art Déco, que hacía las funciones de casa y taller donde dibujar sus inmensos murales; y transformó el palmeral en uno de los jardines botánicos más interesantes de la ciudad. En 1937 el artista crea un color azul, el azul Majorelle, un intenso y bellísimo azul añil de ultramar con el que pinta las paredes de toda la propiedad, convirtiendo el lugar en una gran obra artística viva. Majorelle abre la villa al público en 1947.

Tras la muerte del artista, la casa cae en el olvido hasta que Pierre Bergé e Yves Saint Laurent la compran en 1980. Ambos descubrieron la ciudad en 1966, y fue el lugar que más amó el diseñador. Allí acudía dos veces al año, en diciembre y en junio, para proyectar las nuevas colecciones de alta costura y cuando se retiró 2002, Marrakech se convirtió en su paraíso. Convirtió la villa en su refugio y se ocupó de reactivar el jardín botánico, incrementando el número de especies vegetales; y transformó el antiguo taller en el Museo de arte islámico de Marrakech para albergar la colección que fueron adquiriendo en sus viajes por el Magreb, el África subsahariana y Oriente Medio.

Tras la muerte del diseñador Yves Saint Laurent en 2008, Pierre Bergé decide donar el Jardín Majorelle a la Fondation Pierre Bergé – Yves Saint Laurent, cuyos beneficios se destinan a proyectos en Marruecos. En otoño de 2017, la Fundación inaugura el museo Yves Saint Laurent Marrakech, dedicado al trabajo del modisto, proyectado por los arquitectos Karl Fournier y Olivier Marty de Studio Ko, ubicado a unos metros de la villa. El edificio de barro y hormigón, perfectamente integrado en el paisaje, será uno de los museos del planeta más importantes dedicado a la moda y su inauguración coincidirá con la reapertura de la sede de la fundación en la avenida Marceau de París.

Yves Saint Laurent Museum en Marrakech. Fundación Pierre Bergé – Yves Saint Laurent. Proyectado por Studio KO. Foto: ©Studio KO
Yves Saint Laurent Museum en Marrakech. Fundación Pierre Bergé – Yves Saint Laurent. Proyectado por Studio KO. Foto: ©Studio KO

Saliendo de Marrakech, a 25 kilómetros de la ciudad, se encuentra el valle Ourika, desde donde se divisa una vista espectacular del Alto Atlas. Este fue el lugar que eligió el artista multimedia austriaco André Heller para proyectar su propia idea del paraíso, el jardín ANIMA, un espacio de 2 hectáreas de flora y arte surrealista que ha logrado convertir en uno de los jardines y centro culturales más fantásticos que se puedan visitar. Contiene además un museo diseñado por la arquitecta Carmen Wiederin, que alberga obra permanente del artista alemán afincado en Marrakech, Hans Werner Geerdts, y exposiciones temporales de artistas internacionales.

El Jardín de la Menara es un bosque antiguo de olivos, espectacular, que data de la dinastía almohade del s.XII y que se extiende al oeste de la ciudad entorno a un depósito de agua en forma de estanque, que se abastece  de los Montes Atlas por un sistema de canales subterráneos, construido hace más de 700 años. Es un remanso de paz y lugar de paseo para los vecinos de la ciudad. El mejor momento para visitarlo es a la luz del atardecer, cuando el sol poniente ilumina la cordillera del Atlas.

Jardín de la Menara en Marrakech, Marruecos. Foto: cortesía del Jardin de la Menara

Y, por último, entre el palmeral que se extiende como un gran oasis al norte de la ciudad, se encuentra el hotel boutique Jnane Tamsna, propiedad de la abogada india Meryanne Loum-Martin y del etnobotánico norteamericano Gary Martin. Ella se encargó de la construcción y decoración del hotel, inspirada en el estilo autóctono contemporáneo. Y la misión de su marido fue crear y ocuparse del jardín enteramente orgánico. Es un gran huerto ornamental de hierbas aromáticas, árboles frutales, verduras y flores ornamentales. Un lugar perfecto para retirarse una temporada del mundanal ruido, donde podrás también realizar talleres de cocina tradicional y cursos de yoga para relajarse más si cabe.

Una pequeña anécdota, cuando escribí para pedir imágenes del hotel, contando el proyecto On the 50 Road, recibí la siguiente respuesta de Meryanne Loum-MartinHow cool … when you are just 60 is it too late to be interviewed ??? I am the owner and I will send you photos. Age is just a number… I am on to doing many more projects.”

Jnane Tamsa hotel boutique en Marrakech. Foto: D.R.

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